El individuo y la sociedad del bienestar

La Sociedad del Bienestar desde el Bienestar del Individuo.  Una verdadera Sociedad del Bienestar que pretende ir más allá de ser un mero titular de prensa  ó efímero objetivo de campaña política es aquella que junto a los avances y logros perseguidos a nivel social, en lo que a la población general se refiere, busca la defensa de los derechos individuales de la persona promoviendo, a su vez, el desarrollo de sus potencialidades.

En ese sentido, Una Psicología del Bienestar ha de ser concebida, no sólo como un abordaje de aquella problemática que dificulta el bienestar emocional del individuo sino como un proceso de aprendizaje y/o refuerzo de cualidades personales y dinámicas de actuación en éste  que promuevan dicho bienestar personal .

Es fundamental en esta sociedad tan cambiante y estresógena que la persona esté y se sienta “ bien plantada “ dentro del contexto socio – familiar y laboral en que se desenvuelve, que se sienta segura en tanto que tenga un concepto adecuado de sí misma y de su capacidad para “ bien – desenvolverse “ en los distintos ámbitos en que desarrolla su vida. Para ello deberá disponer y saber utilizar aquellas cualidades personales , ó habilidades por aprender, que le permitan sacar el máximo “ provecho “ en cuanto a bienestar propio se refiere en las interacciones con sus iguales en el ámbito laboral y relacional ( familia, pareja, amistades,… ) así como en la interacción consigo mismo.

La interacción con uno mismo hace referencia a la forma de plantearse interiormente el “ donde estoy, de donde vengo, hacia donde voy o quiero ir “. Según la forma de hacerlo sea más o menos positiva u operativa, asimismo le será más o menos factible a la persona alcanzar aquellos objetivos vitales que se va planteando, y que van desde el propio cuidado físico de la salud con actuaciones preventivas hasta el establecimiento de relaciones afectivas gratificantes . Estamos hablando, evidentemente, del autoconcepto y autoestima del individuo.

Buscamos avanzar hacia una persona que aprenda a respetarse, a aceptarse a sí misma, a gustarse como compañero principal del viaje de su vida, lo cual no quiere decir que por ello deje de ser consciente de sus aspectos o áreas deficitarias o mejorables, cuando menos, y se ponga “ manos a la obra “.  En absoluto pretendemos un individuo autocomplaciente en tanto que pasivo a la hora de progresar, mejorar o avanzar en pos de una evolución personal; muy al contrario, éste se debería mostrar mucho más dispuesto y con una actitud más enérgica frente a los retos que le plantea su propia vida, más decidido y dispuesto a asumir las riendas de la misma.

Un individuo de tales características, en la búsqueda de su propia bienestar y mejor calidad de vida, establecerá seguramente unas relaciones e interacción social más enriquecedora que a su vez contribuirá a dicho objetivo o búsqueda. Asimismo, un individuo fuerte psicológicamente con una adecuada relación e interacción social se convierte en un individuo que “ interpreta “ mejor el contexto socioambiental en el que se desarrolla su vida, siendo más consciente de las dinámicas establecidas a nivel Socio – Laboral, Económico, Político, … . Es un individuo más consciente que desde su propio bienestar va a defender y promover a su vez, con mayor probabilidad, un bienestar global, social, una sociedad más respetuosa y atenta a las necesidades de sus individuos. Tendríamos las bases para llegar a un individuo más solidario, más implicado con el tiempo y la sociedad en que vive. Evidentemente dichas bases estarían más firmemente asentadas si desde niño, joven, éstas han sido interiorizadas junto a su proceso educativo en valores, actitudes ……

De esa forma será más fácil plantearse una Sociedad del Bienestar integrada y comandada, a su vez, por individuos capaces de valorar y equilibrar adecuadamente sus necesidades personales mediante el desarrollo de sus propias capacidades  en claro avance hacia unos objetivos de bienestar personal.

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